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jueves, 11 de noviembre de 2010

Vístete de Poder

Hemos visto en el estudio anterior, lo que nos produce el alimentarnos con un alimento que no es el óptimo para nuestro crecimiento espiritual, también la importancia de discernir la palabra que se nos está entregando en nuestras congregaciones, y, a nuestra incapacidad para separar lo divino de lo humano, el trigo y la cizaña. Hemos visto que el consumo de cizaña, que es una palabra falsa o adulterada, (en parte verdad, en parte mentira) nos conduce a un letargo y somnolencia que acaba con la muerte espiritual. Para continuar con este verso de Isaías 52: 1 trataremos el tema de las vestiduras.
Isaías 52: 1 "Despierta, despierta, vístete de poder, oh Sión; vístete tu ropa hermosa, oh Jerusalén, ciudad santa; porque nunca más vendrá a ti incircunciso ni inmundo".

Las vestiduras

Las vestiduras nos sirven para vestirnos, está demás decir esto, pues en caso contrario, andaríamos desnudos. Si seguimos la regla anterior a este estudio, entenderemos que no se trata de una vestiduras como las que conocemos, sino más bien espirituales. ¿Por qué vestirnos? Porque estamos desnudos o porque no andamos con las ropas apropiadas. El pimer sastre, créame, fue Dios, cuando la primera pareja fue expulsada de El Paraíso, Dios tuvo que matar, si, matar a un o unos animalitos y confeccionar túnicas de pieles para vestirlos ya que, estaban desnudos. Después la moda evolucionó con el tiempo, y vemos a los sacerdotes vestidos de una manera especial que usted ya debe haber escuchado, con ciertos colores y piedras además de otros adornos, que tenían un simbolismo y funciones específicas para la “Iglesia” de ese tiempo. En el nuevo Testamento, mayoritariamente en las cartas apostólicas, se nos insta a vestirnos con ciertos tipos de vestiduras que son distintas a las anteriores como veremos mas adelante.
Es curioso que en Génesis se nos relata el hecho de que Adán y Eva, se dieron cuenta que estaban desnudos después de pecar y no antes, en Apocalipsis a la iglesia de Laodicea se le dice que está desnuda, y, peor aún, no se ha dado cuenta que estaba desnuda. Cuando la primera pareja pecó, perdieron su vestidura de luz, pues eran puros, tenían al menos una semejanza con Dios, un brillo que se apagó, cuando hay luz, no se ve la oscuridad, sólo se ve luz, están cubiertos de luz. Adán y Eva cuando andaban por el Jardín no se veían como nosotros ahora, ni como hemos visto en las películas, eran seres de luz, con muchos atributos que hoy no tenemos, y que no es el caso al menos hoy estudiar. Las pieles son figura sustituta de la vestidura que se perdió al pecar, y también como señal de la pronta restitución de esa vestidura cuyo precio incluía derramamiento de sangre y muerte, la de Jesucristo (la muerte es el precio para cubrir nuestra desnudez), y por su muerte nos viste y reviste.
En Zacarías 3: 4 se habla de Josué ante Dios y de vestiduras viles, y se relaciona con el pecado:
"Y habló el ángel, y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle esas vestiduras viles. Y a él le dijo: Mira que he quitado de ti tu pecado, y te he hecho vestir de ropas de gala".

¿Entiende la idea? Vestiduras viles: pecado, vestiduras de gala: perdonado y lavado. También en Romanos 13:14 se nos dice que nos vistamos de Jesucristo, Efesios 4: 24 del nuevo hombre, creado según Dios, Efesios 6:11 nos habla de una armadura, en Colosenses 3:2 como escogidos de Dios, y, en mismo Colosenses 3:14 recalca que nos vistamos de amor, y agrega que es el vinculo perfecto. Lo que quiero decirle en palabras sencillas es que las vestiduras que se mencionan aquí no tiene nada que ver con la falda larga, ni con peinados largos y ostentosos, ni el uso de corbata y terno negro; aquí está planteando que las vestiduras son espirituales, si usted quiere vestirse de alguna manera, es libre de hacerlo como quiera, nadie lo puede juzgar ni condenar, pero cuando lo hacemos doctrina… estamos cambiando la gloria de Dios por algo que es corruptible. Estas vestiduras además nos identifican, nos muestran una imagen que es vista por las personas que nos rodean y esa imagen provoca una identidad por la que somos conocidos; el vestirnos de Jesucristo es el mandato o deseo de Dios, es lo que la gente debería ver en nosotros,. El mundo está con hambre de Dios, pero como no lo ve lo busca en otros lugares como la Nueva Era, el yoga, el ocultismo, etc., tratando de buscar consuelo ,el ser tomados en cuenta o simplemente buscando llenar su vacío interior, aún mas, mira hacia la iglesia y no lo ve. El problema está en que estamos vestidos de nosotros mismos, cuando la gente nos mira no ve a Dios, nos ve a nosotros, si al mirarnos a nosotros, en vez de seguirnos, se arranca, algo debe estar funcionando mal, ¿no cree? Deberíamos estar envueltos en Jesucristo. Debe llegar el momento en que seamos totalmente absorbidos por El.
En medio Oriente había una costumbre en esos tiempos, que cuando se realizaba una boda el padre del novio recibía a los invitados en la puerta y además de darle la bienvenida y lavarles los pies, les entregaba la ropa que debían vestirse, o sea, para la ocasión, en este caso de gala, y Jesús uso esta alegoría para ilustrar el principio espiritual que es lo que nos interesa. Si gusta puede leer la parábola de “La fiesta de bodas” en Mateo 22:1-14. Entendamos que el Padre es, Dios Padre, la boda es de su hijo, y el amigo es uno que conociendo la voluntad de Dios insiste en hacer la suya propia, (Juan15:15) Insiste en usar Su vestidura. Su identidad, se niega a morir, el Yo sigue tan vivo como al principio y se resiste a desaparecer para que aparezca Jesucristo. Esto trae consecuencias. Si usted, yo, no nos vestimos de Jesucristo a tal punto que sólo se vea El, no serviremos, aun mas, Juan 14:3 nos aclara algo mas de este delicado asunto “… Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.” Si usted no lo ha entendido podemos decir que habrá un viaje en que nos vendrán a buscar y el requisito será ser vistos como el mismo que nos viene a buscar, sólo los que reflejen a Jesucristo tienen derecho a ese viaje,…os tomare a mí mismo… caso contrario nos quedaremos en las tinieblas de afuera.
El punto amigo mío es que durante años se nos ha hablado de Dios pero se ha puesto énfasis en nuestras capacidades, nuestros esfuerzos, nuestras aptitudes mentales y académicas para hacer la obra de Dios, un traje a nuestra manera. Y el problema no es que tengamos menos de Dios, es que hay mucho de nosotros que tiene que ser sacado para que pueda reflejarse Él. Cuando logremos despojarnos de nuestra identidad humanista, y, que nos demos cuenta que nuestras vestiduras muestran y enfatizan nuestro Yo, dejando de ser ayudadores de Dios y empezando a ser obedientes seremos realmente efectivos en Su obra, entonces entenderemos que sin Él, NADA podemos hacer, en consecuencia, se manifestarán los hijos del Reino, porque sabemos que cuando se manifieste seremos semejantes a El. Es decir, lo que impide su manifestación, somos nosotros mismos. La manifestación de Jesucristo no viene de arriba, viene desde dentro, de nosotros, porque Él ya esta en nosotros.
Entonces estaremos vestidos de poder. Lo primero es despojarnos de toda la confusión que hay en nuestras mentes y que es producida por la cizaña, escuchar y discernir a los mensajeros de Dios que traen la revelación y hacer morir nuestro Yo, nuestras vestiduras. La enseñanza falsa refuerza a nuestro Yo, pero la revelación nos desnuda, para luego vestirnos con el mejor traje Jesucristo mismo. ¿Qué mayor poder? ¿Qué esperas para comenzar a vestirte de poder? Amén.



Claudio Vizcarra V.
Apostol
ἀπόστολος

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